¿Qué ha pasado por aquí?
¿Recuerdan a Juan Diego?
¿La boda?
¿Los partidos de fut?
Nomás para que estén al día.


He ahí al angelito de la familia, cumpliendo con su papel como era debido. Se le dijo que debía estar viendo a la virgen durante el trayecto. No todos los 40 minutos, por supuesto, pero él lo hizo. Y creo que el sol en los ojos lo afectó un poco porque me dijo: "Mamá, cuando estaba mirando a la virgen, no me acordaba de nada, ni de ustedes ni de nada más".
Un golpe de calor. ¿O será el amors?


Y finalmente se celebró la boda. Por razones de ruta crítica, salud y la venta nocturna de Liverpool (¿alberca de hígado?) no pudimos llegar a la ceremonia religiosa. Pero llegamos, y tarde a la pachanga. ¿Ven qué felices lucen los novios? En unos cuantos días se subirán más fotos de la Flaka y el Caníbal en blogs de los alrededores. Estén pendientes.

Adivine usted quiénes son esos dos galanes al final de la fila para alcanzar la liga... Los dos hombres más aclamados de la fiesta, ni siquiera el novio fue tan vitoreado.

El señor del traje café fue a esconderse al baño después del incidente de la liga. Pero iba a tener que salir, tarde o temprano, así que gallardamente atendió a las damas que atraparon el ramo. Sí, fueron dos, ya ven como se ponen agresivas algunas mujeres en esos trances. La Rana y yo nomás nos hicimos a un ladito, que ni nos tocaran los tulipanes.

* * * * *
Es un placer informarles que el equipo de Alex pasó a la final del torneo de primaria menor al ganar contra un tercer grado 5-4. Uno de los goles fue de Alex, a pesar de andar enfermo y bien cansado. Y van contra el equipo de primer grado, Los Tigres, donde juega Darío, ya que le ganó a un equipo de tercer grado... por default. Creo que a la maestra se les olvidó informarles a sus alumnos del partido. Qué pena.
El caso es que el sábado entrante se juega la gran final. Rex contra Tigres, mano a mano, Alex contra Darío, los sentimientos paternales, divididos.
Por lo pronto, ambos tienen asegurados medallas de primer y segundo lugar. Pero... ¿qué dirá la suerte, las condiciones climatológicas, el destino? ¿Quién se traerá a casa, además de la medalla, la playera de campeón?
Dicen las malas lenguas que una maestra de secundaria que es mamá de unos niños de primaria, secuestró a la maestra de tercer grado para que no pudiera avisarles a sus alumnos de un partido.
Hablen culebras.


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