lunes, 29 de enero de 2018

Respirar

Hoy al llegar a casa, vi un episodio de una serie que estoy viendo.
Ver la televisión es un placer reservado para los fines de semana ya que no tengo tiempo ningún otro día.
Después de un rato me trepé a la caminadora y sudé cinco minutos de los treinta que estuve dándole como hamster.
Leí un capítulo del libro "Tenemos que hablar de Kevin" (¿ya vieron la película?).
Y ahora estoy sentada frente a la computadora.

Hacía mucho que no tenía un día así.

Me di de baja en una de las materias de la maestría.
Ya llevaba dos faltas y me temo que otras seguirían, con la cantidad de trabajo que tenemos en este momento.

No he parado en cinco años.
Primero la otra maestría, luego el nuevo trabajo, después la doble carga de funciones, posteriormente la nueva posición (que sigo aprendiendo) y en el ínter la nueva maestría, eso sin contar la enfermedad de mi papá, el duelo de mi mamá y su cirugía.

Nadie me persigue ni voy corriendo tras de nadie.
Llevaré una materia y al menos un par de días en la semana me gustaría llegar a esto: caminar un rato, escribir dos líneas, leer unas páginas... así.

Respiro.

miércoles, 24 de enero de 2018

Ursula K. Le Guin

Ya hace algunos años mi comadre me prestó el primer libro de Ursula K. Le Guin que leí.
No era cualquier libro.
Era La mano izquierda de la oscuridad.
No pude encontrar más de ella a mi alcance durante algún tiempo, hasta que llegó Kindle a mí.
Tengo un libro físico suyo.
Lo compré por dos dólares en una Thrifth Store el año pasado que estuvimos de vacaciones.
Durante ese viaje leí Tehanu.
La última vez con lloré con un libro fue gracias a ella. Me hizo llorar el silencio de un dragón.

Y ahora me hace llorar su muerte.


jueves, 18 de enero de 2018

No te imaginas

Crees que toda la vida vas a hacer lo mismo o al menos cosas parecidas y en un salto gimnástico te despiertas un día queriendo mucho tu calculadora y considerando seriamente proponerle matrimonio a tu auditora contable.

Tengo una auditora contable.
Y muchas cosas que hacer con números en mi nueva área de trabajo.
Números que tienen que ver con beneficios para la gente, con decisiones relacionadas con su bienestar (y con la competitividad del mercado, para qué me hago, pero me concentro en la parte de la gente que es la que me tiene en este camino laboral).

Le estoy perdiendo el miedo a los números y regreso aquí para no perderle el amor a las palabras.



lunes, 4 de diciembre de 2017

Mamá light

... me dijeron el otro día cuando comenté que William ya no vivía con nosotros, que a sus 19 años había decidido probar qué era esto de vivir por cuenta propia. Nos dio sus razones.
No encontramos argumentos para contradecirlo.
Sabe que tiene abiertas las puertas de la casa si desea regresar. Que su salud y educación van a seguir por nuestra cuenta. Que si las cosas no salen cómo él quiere, habrá una lección que aprender.

Mientras, Harry trabaja toda la semana en la cocina de un restaurante. Quiere comprar un auto porque ya casi entra a la universidad y su campus no está cerca. Trabaja duro, es responsable y organizado. No permita que le ayudemos mucho. Disfruta su relativa independencia.

A veces Fefé y yo nos vamos a dormir y no hay nadie más en casa.

Los extraño un montón pero no se les puede detener.

No le veo lo "light" a nada.

El corazón a veces me pesa.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Consejos

"Con quién vas, dónde vive, avisa cuando llegues, mándame la ubicación, traes suficiente batería, llévate mi batería extra..."
Los hijos me responden con un "Ay, mamá... Cómo te preocupas..." Y así se van tranquilamente a la calle, caminando, en taxi, en uber.

Tienen razón en que de qué tanto me preocupo. Son hombres. No van cuidándose de cada mujer que se topan el alguna esquina, ni midiendo su propia incomodidad y seguridad por la mirada de alguna de ellas, no van sintiendo
... que tienen que cubrirse porque les gritaron algún "halago" callejero.

Ayer repensé mis recomendaciones:

Respeten a sus amigas.
Si les es posible, acompáñenlas a sus casas o vean que otras amigas lo hagan.
Tomen placas del auto en que se subieron.
Intervengan si alguien las molesta o incomoda, o si observan a alguna otra chica siendo violentada.
No sean cómplices de otros hombres.
Y sepan que hay (habemos) mujeres hartas de la violencia, de la insensibilidad, de la apatía, de la falta de respuesta de autoridades, y estamos dispuestas a defendernos.
(Por si la educación recibida no hubiera sido suficiente).
Advertidos están.
Me despiertan cuando lleguen.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Propiedad privada

Después de nueve años, volví a meterme en una alberca a nadar.

No recordaba lo bien que se siente.
Como sentir de nuevo que mi cuerpo es mío. Como de niña, cuando corría hasta estar exhausta, sintiendo cada latido y cada músculo dolorido, pero mío.

Qué bien hace reapropiarse el cuerpo, este cuerpo que no es de mi pareja, ni de mis hijos; qué bien sentir que mi cuerpo es mío.


miércoles, 23 de agosto de 2017

De bajada

Presbicia, dijo el doctor.
Y yo me defendí como pude.
-¿Presbicia? ¡Pero si apenas tengo 41 años!
-Presbicia. YA tienes 41 años.

Aprecio a mi doctor. Es mi oculista desde mis primeros lentes hace 25 años y ha sido el de mis hijos también.
Me gusta ir a verlo y que me platique que ya le llegó su colección de libros de José Emilio Pacheco, que me enseñe los recortes de sus colaboraciones al periódico y hasta que me ponga un disco que grabó en su clase de canto.
Aprecio a mi doctor, pero esto es una majadería.
Me dejó pensando que me tomó 41 años llegar hasta aquí pero lo que sigue es la cuesta de bajada, como bola de nieve.
Me quedé con la incertidumbre que menciona la canción:
“¿Cómo le vamos a hacer, pa´que las reumas nos dejen coger, para que la presbicia y la sordera, no nos condenen a vivir con enfermeras?” (Énfasis en lo primero)
Yo no quiero vivir con enfermeras, ni pagando cuidadores, ni cogiendo con dolores.
Pensando en el futuro, yo lo que quiero es un buen infarto repentino y me parece que con mis hábitos ahí la llevo para lograr el objetivo.