domingo, 17 de septiembre de 2017

Consejos

"Con quién vas, dónde vive, avisa cuando llegues, mándame la ubicación, traes suficiente batería, llévate mi batería extra..."
Los hijos me responden con un "Ay, mamá... Cómo te preocupas..." Y así se van tranquilamente a la calle, caminando, en taxi, en uber.

Tienen razón en que de qué tanto me preocupo. Son hombres. No van cuidándose de cada mujer que se topan el alguna esquina, ni midiendo su propia incomodidad y seguridad por la mirada de alguna de ellas, no van sintiendo
... que tienen que cubrirse porque les gritaron algún "halago" callejero.

Ayer repensé mis recomendaciones:

Respeten a sus amigas.
Si les es posible, acompáñenlas a sus casas o vean que otras amigas lo hagan.
Tomen placas del auto en que se subieron.
Intervengan si alguien las molesta o incomoda, o si observan a alguna otra chica siendo violentada.
No sean cómplices de otros hombres.
Y sepan que hay (habemos) mujeres hartas de la violencia, de la insensibilidad, de la apatía, de la falta de respuesta de autoridades, y estamos dispuestas a defendernos.
(Por si la educación recibida no hubiera sido suficiente).
Advertidos están.
Me despiertan cuando lleguen.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Propiedad privada

Después de nueve años, volví a meterme en una alberca a nadar.

No recordaba lo bien que se siente.
Como sentir de nuevo que mi cuerpo es mío. Como de niña, cuando corría hasta estar exhausta, sintiendo cada latido y cada músculo dolorido, pero mío.

Qué bien hace reapropiarse el cuerpo, este cuerpo que no es de mi pareja, ni de mis hijos; qué bien sentir que mi cuerpo es mío.


miércoles, 23 de agosto de 2017

De bajada

Presbicia, dijo el doctor.
Y yo me defendí como pude.
-¿Presbicia? ¡Pero si apenas tengo 41 años!
-Presbicia. YA tienes 41 años.

Aprecio a mi doctor. Es mi oculista desde mis primeros lentes hace 25 años y ha sido el de mis hijos también.
Me gusta ir a verlo y que me platique que ya le llegó su colección de libros de José Emilio Pacheco, que me enseñe los recortes de sus colaboraciones al periódico y hasta que me ponga un disco que grabó en su clase de canto.
Aprecio a mi doctor, pero esto es una majadería.
Me dejó pensando que me tomó 41 años llegar hasta aquí pero lo que sigue es la cuesta de bajada, como bola de nieve.
Me quedé con la incertidumbre que menciona la canción:
“¿Cómo le vamos a hacer, pa´que las reumas nos dejen coger, para que la presbicia y la sordera, no nos condenen a vivir con enfermeras?” (Énfasis en lo primero)
Yo no quiero vivir con enfermeras, ni pagando cuidadores, ni cogiendo con dolores.
Pensando en el futuro, yo lo que quiero es un buen infarto repentino y me parece que con mis hábitos ahí la llevo para lograr el objetivo.

viernes, 11 de agosto de 2017

Medio año

Se acerca el final de mi primer tetramestre en mi nueva maestría.
Como evaluación rápida de la experiencia, puedo decir que me he aburrido un poco y no por las materias, las cuales me han resultado interesantes, sino por el ambiente académico.
Tal vez pasando las primeras materias que muchas personas toman para titularse, pueda ponerse más retador y enriquecedor. Pero por el momento agradezco incluso la lentitud de las clases porque estos últimos meses han sido complejos con el fallecimiento de mi papá, la cirugía de mi mamá y todos los cambios que hubo en mis funciones del trabajo debido a una promoción que obtuve.
Así que sin quejas.
No tuve las vacaciones que hace un par de posts había contemplado (bueno sí, una queja) pero no nos pasó nada. No hemos colapsado de cansancio ni de aburrimiento. Y el plan sólo se pospone para realizarlo bajo condiciones mejores.
Mi madre se encuentra mejor.
Las criaturas también.
Y la vida continúa.


miércoles, 19 de julio de 2017

I, Daniel Blake

No recuerdo cuando fue la penúltima vez que vi una película de Ken Loach. Lo que sí recuerdo son las mini muestras de cine en mi ciudad allá por los noventas, el regresar caminando desde el centro después de una película en la sala Anthony Quinn, el minúsculo grupo de espectadores que nos veíamos en las mismas funciones, y en general el sentimiento de exaltación por el descubrimiento. Porque acá en el rancho no teníamos nada. Ni videocentros ya.
Lo recordé y añore un poco porque en una salita de esas me crucé con Fefe una vez. Y la siguiente fue en la biblioteca, después de otra función en Bellas Artes, cuando por fin nos conocimos.

Hoy fui a ver una película de Ken Loach al cine. Estuvimos demasiado cómodos para mí gusto. Extrañé las salas tristes e incómodas, pero sobre todo a los postpubertos  buscando algo en el mundo. 
Pero me llevé a Harry y su reflexión al final me consoló.
Y Fefe fue conmigo y su abrazo me curó las nostalgias.

Ni Ken Loach ni nosotros hemos cambiado tanto.
Qué gusto.

martes, 4 de julio de 2017

Los dias largos

No solo es la luz que entra desde muy temprano por la ventana, ni el atardecer que parece que no termina.
No solo el calor que todo lo languidece.
Ni las labores que no acaban.

Los dias son largos porque me quiero ir.


Espero que ahi tambien los dias sean muy largos.


martes, 30 de mayo de 2017

Nomás de pasadita

porque hay cosas que no quiero que se me olviden, como Harry haciendo un excelente papel en la presentación de Ensayo Filosófico, ya en el evento estatal. O mi entrada a la nueva maestría. O mi promoción en lo laboral.

Y ya.